Un niño encontró un raro pasadizo que llevaba a un lago, nadie se esperaba lo que encontraron

En el año 1944, un muchacho joven en Estonia se dio cuenta de un conjunto peculiar de huellas cerca del lago Kurtna Matajaretv. Parecían orugas de tanque, que llevaban directamente al lago, pero no había ninguna pista de vuelta. Durante los dos próximos meses, también notó unas burbujas de aire que salían del lago como si algo se estuviera hundiendo lentamente.

El muchacho fue bastante curioso, pero no tenía los medios para investigar, por lo que intentó olvidarse simplemente. Casi 50 años más tarde, el chico (ahora un hombre adulto) relató lo que vio a un club histórico de guerra local llamado “Osting”. El club se quedó fascinado por la historia del anciano y en septiembre del año 2000, se dedicó a realizar una completa investigación sobre lo que había en el fondo del lago. Lo que encontraron fue absolutamente impresionante.

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Este el camino mencionado, que lleva al lago donde aquel niño vio las huellas de un tanque hace tantísimos años.Todo un equipo de personas se reunieron en torno al lago para tratar de averiguar lo que podría haber en el fondo.

Fuera lo que fuese, era enorme, muy pesado (pesaba toneladas) y se había hundido a una profundidad de unos siete metros (aproximadamente 23 pies).

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El equipo tuvo que encargarse de llamar a una compañía de maquinaria pesada para poder colaborar a extraer lo que había en el lago. Aquí tenéis un primer vistazo de lo que puede ser. Supongo que no hace falta dar mucha información acerca de lo que se trata, ¿no?

Así como el niño sospechaba, se trataba efectivamente de un tanque militar, para ser exactos, de un tanque soviético modificado T3476A pero, ¿cómo pudo llegar un tanque al fondo de un lago?

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El noroeste de Estonia fue uno de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, con alrededor de 100.000 víctimas y otras 300.000 heridas.

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